jueves, 7 de febrero de 2019

Los Powerslides son traicioneros... en el mejor de los casos. Buscas ese punto casi imposible entre el derrape y el agarre. La posibilidad de pasarte siempre está ahí. Además de las desagradables consecuencias que siguen al momento 'Oh, colega', cuando de repente te das cuenta de que has perdido totalmente el control…
Marcarte un powerslide sobre una superficie que puedes sentir bien es una cosa (y no pequeña).
Pero el powerslide sobre una superficie resbaladiza es una acción extremadamente temeraria. Que se lo pregunten a todos aquellos que calcularon mal lo resbaladizo que era "eso que parece tan divertido" y dieron con su trasero en el suelo, sintiendo como si su columna quisiera atravesar el cráneo.
Intentar hacer un truco en mitad de un powerslide no es una buena idea, sobre todo en los shove-its, en los que giras 180º el patín bajo tus pies. Para ello hace falta la agilidad de un gato y lo único que conseguirás es meterte en problemas.
Sebi Hofbauer es un maestro del fingerflip y uno de los tipos más creativos a los que nos gusta seguir. Cuando se encontró con este respiradero mientras patinaba en la calle, se olvidó del peligro y las las magulladuras en la palma de la mano y se dispuso a clavar el truco. ¡Que tenía muchas posibilidades de haber salido francamente mal!


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